Los países, sea cual sea siempre tienen las
expectativas de mejorar y desarrollar competencias año con año en muchas áreas,
sin embargo, para que esto suceda de manera satisfactoria se debe iniciar desde
la educación, ya que es la base para la construcción de las competencias. Con
una buena educación donde se fortalezca habilidades y destrezas ayudan sin duda
a formar futuros profesionales con las bases necesarias para crear gran
competitividad que formaran parte del desarrollo de su país.
La
educación científica es de suma importancia y es posible que todas las personas
sean conscientes de ello, no obstante, no basta con reconocer esa importancia
si no se invierte en una educación que facilite las herramientas necesarias
para lograr tener los mejores y esperados resultados. Es importante destacar
que la formación científica es una exigencia que evidencia el papel en el
desarrollo de las personas y de los pueblos.

La
educación científica no solo responde a las necesidades de la sociedad en la
búsqueda de continuas mejoras que se quieren, sino que, el avance científico
que se logra sea bien utilizados por todas las personas. En cuanto más
inculcada sea la ciencia en la educación más posibilidades habrá de generaciones
de personas con una buena formación que contribuyen a generar mecanismos y
estrategias para el desarrollo social y económico del país. La ciencia es un
constituyente que es crucial para el progreso de las sociedades que son tanto
industrializadas como las que están en vías de desarrollo y que gracias a las
aplicaciones científicas logran sus progresos y avances (Vázquez y Manasssero,
2009).
Gracias a una buena educación científica se despliega una serie de habilidades como la innovación, la investigación las competencias sanas, creatividad, despierta el interés por avanzar a un futuro mejor a construir crear y fortalecer los avances científicos y todas estas características que se logran con la educación en ciencia son las herramientas oportunas y las necesarias para el desarrollo de cualquier país.

La enseñanza de las ciencias es una necesidad inherente
en nuestra sociedad, ya que da la oportunidad a las personas que opinen sobre
aquellos complejos temas científicos que competen a todos, aunque hoy en día
muchos conocen o tienen niveles de conocimiento científico esto puedo mejorar
significativamente si se le brinda más apoyo a la educación en ciencia desde
pequeños, es claro que somos dependientes de la ciencia y tecnología por eso
dotar a los ciudadanos en este tema resulta de gran ayuda ya que los convierte
en personas capaces de discernir los trabajos científicos y el mal uso o buen
uso que se le da a la ciencia en el país y las condiciones económico-social
proveniente de la ciencia; crea gran competencia por mejorar aquellos aspectos
que no les parece oportunos siendo un país lleno de competencia lo que conlleva
a un país en desarrollo.
El país se debe esforzar por trabajar duro y tener
competitividad, debe ser un país con mucho que ofrecer, brindar oportunidades a las futuras
generaciones formando desde el inicio un gran capital humano que resulta ser
muy valioso para ver prosperar una nación, crear generaciones deseosas por el
empoderamiento y liderazgos como país, pero todo esto se consigue trabajando he
invirtiendo más en la educación científica desde edades tempranas, donde esta
sea la herramienta más valiosa a futuro, se debe brindar una educación en
ciencia con aprendizajes que fomenten la curiosidad, un aprendizaje que
despierte el interés a los estudiantes por cada día aprender más y más de una
forma en la que se crea grandes profesionales con una visión de crecimiento, y
lo más importante que cuenten con las herramientas necesarias para lograrlo.

Siendo la educación científica primordial para el desarrollo del país se puede profundizar más en el tema sobre Una Alfabetización Científica Para El Siglo XXI Obstáculos Y Propuestas De Actuación: https://idus.us.es/handle/11441/60304